Un acto de reconciliación en la parroquia de San Juan Bautista marca un hito en la historia de la Iglesia peruana.
Último boletín
En la parroquia de San Juan Bautista de Catacaos, Perú, cardenales y obispos se arrodillaron el 23 de mayo ante campesinos víctimas de abusos perpetrados por miembros del Sodalitium Christianae Vitae. El gesto, realizado durante una misa en vísperas de Pentecostés, buscó reparar el daño infligido durante años a estas comunidades vulnerables.
La ceremonia reunió a prelados de la Iglesia peruana y al comisario vaticano monseñor Jordi Bertomeu, encargado de la disolución del Sodalicio, organización eclesial desmantelada en 2025 tras denuncias de abusos y corrupción. Los campesinos del pueblo indígena Tallán, que padecieron durante más de una década expropiaciones y maltratos, recibieron un mensaje de solidaridad institucional y compromiso de enmienda por parte de la jerarquía eclesiástica.
Monseñor Bertomeu, quien ha mantenido contacto directo con las víctimas en la Nunciatura de Perú, expresó: "Deberíamos haber venido hace veinte años; hoy pedimos perdón". Este acto de humildad contó con la participación de los cardenales Carlos Castillo y Pedro Barreto, junto a otros arzobispos que se sumaron a la petición de perdón.
En su homilía, el cardenal Castillo Mattasoglio subrayó que este momento representa un paso decisivo hacia la renovación y la esperanza. Recordó que la Iglesia debe superar la «deshonra» causada por quienes actuaron dentro de ella, continuando el camino de reconciliación iniciado por el Papa Francisco y proseguido por el Papa León XIV. "No se puede olvidar y no debemos olvidar", afirmó, vinculando la memoria con la corrección y la mejora institucional.
El cardenal enfatizó que la paz se construye mediante el diálogo y el reconocimiento de la dignidad de cada persona. Destacó la importancia de los movimientos populares y la urgencia de regenerar la humanidad, recordando que el mundo pertenece a Dios y a todos sus hijos. "Al perdonar, reconocemos el valor del otro", concluyó, expresando gratitud a los campesinos por su valentía y resistencia ante la adversidad.



















